La huella de Carlomagno

De origen antiguo, la abadía benedictina de Lagrasse experimentó una gran prosperidad y un resplandor intelectual (desde Lenguadoc a Zaragoza) a partir del siglo décimo. Dedicada a la Virgen, ofrece una excepcional colección de edificios de todas las épocas desde el siglo XII al XVIII, evocando los lugares y momentos de la vida monástica: palacio abacial, dormitorios, panadería, claustro ...
Abierta en la galería oeste, se puede descubrir el lapidario con molduras y esculturas originales del maestro de Cabestany así como una exposición permanente sobre este enigmático artista del siglo XII.
La fundación legendaria de la abadía es contada por la leyenda de Filomena. El emperador Carlomagno y el mismo Cristo , santificaron la iglesia en el siglo VIII . La leyenda original se le atribuye a Filomena, cronista de Carlomagno , personaje central de esta hazaña. Sin embargo, el momento de la escritura fue del siglo XIII. La toponimia alrededor del pueblo conserva huellas del paso del emperador con barba florecida : accederà Ud a estos sitios históricos , tomando los dos senderos señalizados: el pie de Carlomagno donde se puede ver la huella del casco del caballo ... y Nuestra Señora de Carla (al otro lado del valle del Orbieu !) donde encontrarà su augusto « culo » debido a una patada de su caballo. Así tal vez se atreve ud en poner el suyo para disfrutar momentos de tranquilidad cerquita de la capilla.