El catarismo en el Minervois y los Corbières

El catarismo es otro cristianismo, aparecido en los años mil en Europa. Esa religión oponía dos creaciones : la de un Dios Bueno , eterno y espiritual y otra sacada de un principio malo, nuestro mundo temporal y material. Incluso se consideraba que el alma era prisionera de la creación terrestre. Se suponía liberarse gracias al bautizo y por imposición de las manos. « Buenos Hombres » o « Buenas Mujeres ». Los predicadores cátaros fueron aceptados desde el siglo XII, por la pequeña nobleza occitana. La pureza y la calidad del mensaje espiritual de aquellos « Buenos Cristianos », convenció a une parte de la población, nobles y campesinos.

Delante este excito, la Iglesia Romana envió en primero predicadores. A pesar de contradictorios debates y colmados de injurias, fueron desbordados por la estructuración de esa religión. De hecho, el catarismo se quedó pensativo, y ofreció al mundo el rostro de la humildad cristiana y la pobreza. Las autoridades tomaron la medida del fenómeno. A principios del siglo XIII, Inocencio III, sólo esperando el momento adecuado para desencadenar la tierra cristiana del Sur, la cruzada contra los herejes cátaros. Desde 1209 y bajo el mando de Simón de Montfort, las tropas militares invadieron el Sur.

Empezaron masacres y exacciones en las tierras del vizconde Trencavel, de Beziers a Carcasona, pasando por Minerva lugar trágico de la primera hoguera colectiva de la Cruzada.
En Corbières Minervois, se organiza la resistencia. La familia de Termes fue una de las más poderosas del Lenguadoc y protectora del Catarismo. El pueblo y el castillo también fueron entre otros los sitios màs atacados por los cruzados en los primeros tiempos de la cruzada contra los albigenses. En 1210, Raimond de Termes resiste a Simon de Montfort durante tres meses. La escacez de agua bastaba sólo para aniquilar la resistencia, cuando una tormenta providencial alimentó de nuevo las cisternas. Por desgracia, el agua se convirtió en enfermedades. Fue uno de los eventos más largo y épico de la Cruzada.

Quéribus y Peyrepretuse poseen a su vez los condes de Besalú, Barcelona y los reyes de Aragón. En el siglo XIII, mantuvieron su resistencia. Guilhem de Peyrepertuse fue excomulgado en 1224. Cuando el castrum de Peyrepertuse dio su rendición en 1240, Quéribus aguantó. De hecho, refugiaba cátaros religiosos. Benoît de Termes, diácono del Razès, se había refugiado allí y murió en 1241. Quéribus es el último bastión que cayó en mano de los franceses en 1255, aguantando cueste lo que cueste por el infatigable Chabert de Barbaira.

Desde 1230 como para completar la ocupación militar, la Iglesia Católica instituyó la Santa Inquisición. Estos tribunales eclesiásticos tuvieron a cargo la lucha contra la herejía cátara en la sociedad medieval. Hombres, mujeres, vivos y hasta muertos fueron oídos y juzgados. Nadie estuvo fuera del alcance de una denuncia (verdadera o falsa). El Inquisidor se basó en testimonios y confesiones, para tomar sus sentencias: de la absolución a la hoguera pasando por la prisión. En casi 100 años, el catarismo fue erradicado de la mente. Es en el castillo de Villerouge-Termenès residencia de los arzobispos de Narbona, que se pasó la última página de la tragedia cátara. Este sitio excepcional en el corazón del pueblo, vio las últimas horas del último cátaro, Guilhem Bélibaste quemado vivo en 1321.