Cuando el paisaje se convierte en viña

Se recuerda este vivo paisaje… se puede adivinar el rostro de este país cuando los hombres sacaron todos los recursos de ese duro suelo, hasta el último cuarto del siglo XIX. Por las llanuras y las mejores tierras de los valles, el trigo se extiende y ocupa por todas partes la primera plaza. Molinos de viento, solitario al pico de un Pech, molino de agua en el lecho de un río evoca la presencia de los cereales. En cada pueblo, los campos de cebada permiten alimentar los caballos hasta la mecanización agrícola y la aparición de los tractores. Muchos pueblos guardan todavía, tan preciosa fuente, el abrevadero.

Colmenares de miel reemplazan todo el azúcar, aceintunitas (olivares) proporcionan aceite para el consumo y lámparas de iluminación. Madrigueras de conejo (trampas construidas de piedra seca) también mejora lo ordinario. El cultivo del olivo va apagándose hasta las heladas de 1956 que diezmó muchos olivos centenarios. A partir de 1850 la viña se sustituye al trigo. Los viñedos se apoderan de las buenas tierras que eran entonces reservadas a los cereales, echando atrás los jardines en la garriga.

El desarrollo del ferrocarril encamina los productos agrícolas hacia los mercados lejanos y nacen especialidades regionales que marcan el fin de los cultivos alimentarios (lentejas, guisantes, habas…). Se abandonan poco a poco los jardines de garriga pero algunos quedan cerca de los manantiales o ríos.
La cría del ganado es esencial a la vida de las Corbieras y del Minervois. Desde la Edad Media, la cría del ovino fue una de las principales riquezas de las Corbieras. Desaparecen los rebaños con la desaparición del trigo y de la paja. Los rebaños trashumantes del Biterrois hacia Andorra no atraviesan las Corbieras debido a la llegada de los camiones en los años 1940. Apriscos, capiteles hoy en ruinas, pero esparcidos sobre todo el país, atestiguan la importancia de la ganadería màs por la carne que la lana, cada granja tenia su rebaño a principios del siglo XX.

La cabra, poema de Joan-Maria Petit

La cabra senha de sa barba l’erbilh la pèira e lo folhum E carreja entre sas banas dieu lo paire plen de lum, l’ora de la pregària sus las ciras de la cima esperlonga la montanha, D’una carba en clar de luna e dins l’aire çai degruna un rosari de mercès

Traduction

La cabra bendice con su barba la hierba, la piedra y las hojas y lleva entre sus cuernos Dios Padre en luz.A la hora de rezar sobre las nieves de las cimas , extiende la montaña con un ramo en claro de luna y recita un rosario de gracias.